Joquín Sabina es ya tan clásico que es difícil atraparle en una definión lejos de los tópicos de siempre. A este andaluz de 61 años, reinventado una y cien veces, le siguen legiones de fans, fieles como pocos tras 20 álbumes a sus espaldas. Más de 7.000 de ellos acudieron ayer a la llamada del jienense en el Palacio de los Deportes de Gijón. Presentaba su último disco, Vinagre y rosas , lanzado a la venta el 14 de noviembre del año pasado y del que Antonio García de Diego, productor en casi todas las canciones del nuevo trabajo, dijo que desprende "dolor de la emoción". Puramente Sabina, vaya.
Sólo seis días más tarde, comenzaba la gira para promocionar el álbum, que le ha llevado por toda España e Hispanoamérica, donde el cantautor tiene muchísimos seguidores, aunque tuvo que cancelar las citas de Argentina. Ayer por fin recaló en Gijón, una ciudad "a la que tengo mucho que agradecer por haber sido tan piadosos conmigo", confesó tras la cuarta canción, pues "aquí fue donde pasé el peor momento de mi carrera". Se refería Sabina a cuando se quedó sin voz antes de un concierto en el Teatro Jovellanos.
Por si había algún despistado que no hubiese escuchado el disco, cuando se arrancó con los primeros acordes de Tiramisú de limón quedó claro quién estaba al micrófono, a pesar de ser una canción compuesta por Pereza: "Hice un solo desafinado con las cenizas del amor, las verbenas del pasado gangrenan el corazón". Material sabiniano 100%, compuesto de soledad, amores pasados y refugio en los paraísos artificiales.
La segunda canción que interpretó también pertenece al último disco, Viudita de Clicquot , a la que seguiría Ganas de , de Esta boca es mía (1994). Sabina salió ayer con fuerza y humor ante el público asturiano; prueba de ello es el tanga que se colocó en su eterno bombín, lanzado a los cinco minutos de empezar el recital.
Ante un auditorio casi lleno, fue intercalando clásicos de siempre con los temas del nuevo álbum, para el que ha contado con multitud de colaboraciones. Como novedad, la composición y producción del dúo Pereza en dos de los cortes. Los cantantes madrileños quedaron tan encantados con su colaboración que ya han anunciado su deseo de seguir colaborando con el que llama "el Bob Dyland español".
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