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Autor Tema: Sabina: más ´Vinagre y rosas´ en Málaga  (Leído 13 veces)
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Tortuga
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« : 16 de Julio de 2010, 11:47:27 »





El espectáculo en el Auditorio Municipal congregó a más de 5.000 seguidores de distintas generaciones, que tararearon las letras más emblemáticas del cantautor. El concierto se engloba dentro del programa municipal Serenatas de la Luna Joven

M.BELÉN GARCÍA. MÁLAGA  Joaquín Sabina no ha hecho esperar demasiado al público malagueño. Ha regresado de nuevo a la capital para deleitar a sus seguidores con un directo de su último trabajo Vinagre y Rosas. Tras haber visitado Málaga el pasado mes de diciembre, era difícil encontrar espacio para la sorpresa en su espectáculo. Pero si la hubo: fue la confirmación de que su voz todavía es capaz de llegar a los corazones de todos sus admiradores, desde los más jóvenes a los de más edad.

El concierto del jiennense, que forma parte del programa municipal Serenatas de la Luna Joven, reunió anoche en el Auditorio Municipal a más de 5.000 personas.
Entre su público, las distintas generaciones, que estuvieron unidas por las letras de un cantautor que ha traspasado la frontera del tiempo y que ha escrito la banda sonora de las vidas de muchas personas.

Por esta razón, no era difícil ver entre el público a muchos padres con sus hijos adolescentes que han escuchado a Sabina desde su más tierna infancia. Niños que se criaron escuchando Pacto entre caballeros o La canción más hermosa del mundo. O adultos que soñaron escuchando A la orilla de la chimenea. Así, no es de extrañar que Joaquín Sabina sea del agrado de públicos de todas las edades.

El cantautor, que no se dejó su emblemático bombín y su tradicional frac en casa, comenzó su actuación con Tiramisú de limón, que hizo cantar y bailar al Auditorio. Aunque el espectáculo estuvo centrado en los temas de su nuevo disco, el cantante regaló a su público canciones tan conocidas como 19 días y 500 noches o Princesa. Los asistentes le agradecieron su guiño a este pasado musical, no tan lejano, con calurosos aplausos.

Entre canción y canción, el autor de Contigo no dejó de compartir momentos de complicidad con el público y de hablar sobre la victoria de la Selección Española en el Mundial de Sudáfrica. «Ya tenemos unas estrella Roja». Y también se refirió al futbolista Andrés Iniesta y calificó de «gesta» el gol del albaceteño. Sabina desplegó también sus artes de poeta y encandiló al público malagueño con frases: «El pulpo a la alemana me parece un boquerón».
El cantautor, que en su pasado concierto contó que la primera vez que se puso su bombín fue en una actuación en Málaga, dejó el pabellón en lo más alto. Roqueros, padres y madres, adolescentes... toda la amplia amalgama que conforma el público sabinero quedó más que satisfecho con el espectáculo.

http://www.laopiniondemalaga.es/cultura-espectaculos/2010/07/16/cultura-espectaculos-sabina-vinagre-rosas-malaga/354030.html
« Última modificación: 17 de Julio de 2010, 06:14:48 por Tortuga » En línea

Siempre que hubo flores...hubo capullos... punts
Tortuga
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« Respuesta #1 : 17 de Julio de 2010, 06:13:20 »



Nostalgia de las mujeres malas






Al principio pareció, tras el chivatazo de la pantalla gigante, que Sabina había regresado con los ojos vidriosos de siempre, pero con la mala cara de otras veces. Con esa tez blanquecina y desencajada que, si se une a su desaliño de bohemio descuidado y pantaloncillo casi de pijama, nos devolvía al cantautor cansado que acostumbraba a deambular por los escenarios antes del marichalazo. Pero no, aunque le costó arrancar, el de Úbeda demostró en su regreso a Málaga que ahora hasta sabe dosificar  –quizás porque lo necesita- y que como buen canalla gana forma a medida que corren los relojes de la noche.

Eso sí, empezó a medio gas. Algo charlatán y con demasiada prisa por sacar al sonetista de 'Interviu' que lleva dentro para agradar a la parroquia local con sus ripios del Mundial, las odas al gol de Iniesta y elogios adaptados al dialecto malaguita. Vino entonces un pareado dedicado a esos espetos a los que les tiene "tanto respeto", a la victoria del boquerón sobre el pulpo a la alemana y a la "lluvia de tetas" que por estas fechas inunda la Costa del Sol.

En este verso, el último de su tempranero trance de rapsoda, había además de una confesión de mujeriego empedernido, aunque algo retirado, una declaración de intenciones de lo que iba a ser su concierto. Del homenaje a las mujeres malas que atravesaría sus dos horas y media de estancia sobre unas tablas a las que entraba y salía más que de costumbre, para descansar prestándole el micrófono a las voces menos solventes de sus músicos.

Aunque empezó con 'Tiramisú de limón' Sabina apenas echó manos del disco 'Vinagre y rosas' que sirve de pretexto a la gira, o al menos no lo tuvo tan presente como en su anterior visita de diciembre al Martín Carpena, cuando estaba más reciente y embarcado en una de esas promociones imperiosas que necesitan vender copias.

Una vez más dejó claro que no tiene un pelo de tonto, que conoce con los ojos cerrados a su público, y lejos de calcar el repertorio buscó un recurrente hilo conductor alimentado por esas canciones antiguas que la multitud canta desde el primer acorde. Sólo hizo falta que su corista Marita Barros le sacara la lengua a lo 'Viudita de Cliquot' y luego se prestara a ser mucha de las femme fatales a las que tantas veces le ha escrito el "idiota del bombín", que así fue como se autoproclamó Sabina cuando le rindió tributo a Chavela Vargas con ‘El bulevar de los sueños rotos’. Entonces, se cogió del brazo de una corista con poncho que enseñaba unas piernas que al jiennense no le hubiera importado tocar con manos de Macorina.

Porque, tanto en este tema como en casi todos, Sabina estuvo toda la noche muy cerca de la sensual Marita Barros, que aunque no canta como la histórica Olga Román sabe motivar a la parroquia masculina y, en especial, al ronco de la calle Melancolía que a estas alturas sigue necesitando una diosa con minifaldas a su lado.

Quizás lo hace para saciar su nostalgia de las mujeres malas, esas que según dijo ya no frecuenta porque tiene una novia que no le deja tener novia y las musas siempre terminan follando con "el celoso de Serrat. Y es que, en tiempos en los que él admite que ya no escribe de lobas de alcoba sino de sus hijas, tanto a Sabina como a la gente que siempre le sigue no le queda otra que echar mano del pasado. Que encomendarse a una corista que bajo la noche de Málaga fue muchas versiones de las dulcineas hambrientas y las aves de paso que se tiran al cuello de los adictos a la noche.

Por eso, y tantas cosas más, a Marita Barros se le agradeció que se vistiera de cigarrera. Que pusiese cara de María de Magdala. Que fuese aquella madura de 'Peor para el sol' que aún no sabe si tiene marido, o la cleptómana de corazones de 'Medias negras'. Y, sobre todo, que destilase la inocencia preñada de BUP que a veces regresa en boca de Sabina para robarnos su eterno mes de abril...


http://www.elmundo.es/elmundo/2010/07/16/andalucia_malaga/1279276295.html
« Última modificación: 17 de Julio de 2010, 06:15:07 por Tortuga » En línea

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